El 31 de enero se venció el plazo de 18 meses durante el cual los países podían presentar objeciones a la propuesta de Bolivia de eliminar de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, la obligación de abolir la práctica de masticar hoja de coca.
Un total de dieciocho países notificó formalmente al secretario general que no podía aceptar la enmienda propuesta: los Estados Unidos, el Reino Unido, Suecia, Canadá, Dinamarca, Alemania, la Federación de Rusia, Japón, Singapur, Eslovaquia, Estonia, Francia, Italia, Bulgaria, Letonia, Malasia, México y Ucrania.
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Estados Unidos convocó a un grupo de “amigos de la convención” para protestar contra lo que percibe como un debilitamiento de la “integridad” del tratado y su principio rector para limitar el comercio y uso de estupefacientes exclusivamente a fines médicos y científicos.
El Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC, o Consejo) tendrá que decidir cómo proceder, lo que hará probablemente durante su período sustantivo de sesiones en Ginebra el próximo mes de julio. Este documento analiza los motivos que fundamentan la enmienda propuesta y los argumentos en contra que se han adelantado, y se esbozan las diferentes opciones a considerar mientras se determina el destino de la propuesta de Bolivia. Simplemente rechazar la enmienda no hará desaparecer el problema.
Puntos clave
Véase también: Objeciones y apoyos a la enmienda de Bolivia sobre la coca

Un estudio comparativo sobre el impacto de políticas de drogas en los sistemas carcelarios de ocho países latinoamericanos

En 2011 la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU llega a sus 50 años. En 2012, el sistema de control internacional de drogas llegará a 100 años desde que se firmaron la Convención Internacional del Opio en La Haya en 1912. ¿Sigue cumpliendo ésta sus objetivos o se necesita una reforma de las convenciones de drogas de Naciones Unidas? Este sitio proporciona información crítica de fondo al respecto.
