El 29 de junio de 2011, Bolivia anunció su retirada formal de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, indicando su intención de volver a adherirse con una reserva que permita el uso tradicional de la hoja de coca. La decisión se vio desencadenada por la necesidad de Bolivia de conciliar las obligaciones que tiene en virtud del sistema internacional de control de drogas con sus compromisos constitucionales y otros deberes jurídicos internacionales. Bolivia da este paso después de que se haya rechazado su propuesta de modificar la Convención Única eliminando la obligación de abolir la masticación de la hoja de coca. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) exhortó a todos los países a oponerse a la decisión de Bolivia. Esta intervención es muy poco constructiva y representa un abuso del mandato de la Junta. El IDPC insta a la JIFE a no perseguir más intentos para influir en la reacción de los Estados miembros ante el anuncio de Bolivia.

La hoja de coca se ha usado con muchos fines, cada uno de ellos al servicio de distintos intereses y agendas.

En 2011 la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU llega a sus 50 años. En 2012, el sistema de control internacional de drogas llegará a 100 años desde que se firmaron la Convención Internacional del Opio en La Haya en 1912. ¿Sigue cumpliendo ésta sus objetivos o se necesita una reforma de las convenciones de drogas de Naciones Unidas? Este sitio proporciona información crítica de fondo al respecto.
